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Antioquía y la Iglesia en Hechos
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Recursos variados - La Biblia y su Estudio

Por Darwin López

Antioquía en el Orontes, hoy Antakya en el SE de Turquía, unos 500 km al N de Jerusalén, fue fundada ca. 300 a.C. por Seleuco I Nicátor después de su victoria contra Antígono en Iso (310 a.C.).antioquia

Era la más famosa de dieciséis Antioquías fundadas por Seleuco en honor de su padre. Edificada al pie del mte. Silpio, daba sobre el río navegable Orontes y contaba con un puerto marítimo, el Seleucia Pieria.

Si bien la población de Antioquía fue siempre heterogénea, Josefo dice que los Seléucidas alentaron a los judíos a emigrar hacia allí en grandes cantidades, y les dieron plenos derechos ciudadanos. (Ant. 12. 119).
Antioquía cayó ante Pompeyo en 64 a.C., y él la convirtió en ciudad libre. Llegó a ser la capital de la provincia romana de Siria, y fue la tercera ciudad del imperio (Sólo Rama y Alejandría tenían más pobladores). Los Seléucidas y los romanos levantaron magníficos templos y otros edificios.
Fue planeada desde el principio sobre el modelo hipodámico de parrilla; Augusto y Tiberio la ampliaron y embellecieron, mientras que el Herodes el Grande proveyó columnatas a ambos lados de la calle principal y pavimento la calle misma con piedra pulida.

Era una ruta de paso a occidente de la producción de Siria y de las tierras más al este; era tanto centro comercial como capital política. Debido a su situación entre el mundo urbanizado del Mediterráneo y el desierto oriental, era aún más cosmopolita que la mayoría de las ciudades helenistas. Aquí el cristianismo manifestó por primera vez su carácter cosmopolita.

Ya bajo los Seléucidas sus habitantes adquirieron reputación por su energía, su insolencia y su inestabilidad, condiciones que se manifestaron en una serie de revueltas contra el dominio romano. No obstante, Antioquía era renombrada por su cultura, habiendo sido elogiada en este sentido por nada menos que Cicerón. Cerca de la ciudad se encontraban los renombrados bosquecillos de Dafne, y un santuario dedicado a Apolo, cuyos ritos orgiásticos se realizaban en nombre de la religión.

La fama de laxitud moral de la ciudad se acrecentó con el culto a Artemisa y Apolo e Dafne, a ocho kilómetros de distancia, donde la antigua adoración siria de Astarté y su consorte, con su prostitución ritual, se llevaba a cabo bajo nomenclatura griega.
A pesar de su mal tono moral, la vida en Antioquía a comienzos de la era cristiana era rica y variada.

Aparte de Jerusalén misma, ninguna otra ciudad estuvo tan íntimamente relacionada con los comienzos del cristianismo. Nicolás, uno de los siete “diáconos” de Hch. 6.5, era de Antioquía, y había sido anteriormente un gentil convertido al judaísmo. Durante la persecución que siguió a la muerte de Esteban, algunos de los discípulos llegaron hasta Antioquía en el N (Hch. 11.19), les predicaron a los judíos.

Posteriormente otros levaron el cristianismo a la población griega, y cuando se produjeron numerosas conversiones la iglesia de Jerusalén mandó a Bernabé a Antioquía. Después de estudiar la situación este fue a Tarso y trajo consigo a Saulo.
Allí ambos enseñaron durante un año entero. Allí, también, los discípulos fueron llamados “cristianos” por primera vez (Hch. 11.26).
El carácter esforzado de los cristianos en Antioquía se deja ver en la forma en que enviaron limosnas a la iglesia madre en Jerusalén en ocasión de una gran hambre (Hch. 11.27–30). No era más que justo que la ciudad en la que se fundó la primera iglesia gentil, y donde a los cristianos se les diera, tal vez con sentido sarcástico, su nombre característico, fuera la cuna de las misiones cristianas extranjeras (Hch. 13.1–3). Pablo y Bernabé partieron desde el puerto marítimo de Antioquía con destino a Chipre.

Este primer viaje al Asia Menor concluyó cuando Pablo y Bernabé volvieron a Antioquía e informaron a la iglesia reunida.
Fue fundada por judíos helenistas. Aquí, también, los creyentes fueron por primera vez apodados cristianos, o “cristitas”, por sus vecinos gentiles (Hch 11.26). Antioquía vino a ser el trampolín para la extensión del evangelio en todo el Levante. La figura clave al principio fue Bernabé, que quizás fuera él mismo helenistas, pero que al mismo tiempo gozaba de la plena confianza de los dirigentes de Jerusalén, quienes lo enviaron a investigar. Se lo menciona primeramente entre los “profetas y maestros”, que son los únicos funcionarios que se mencionan como existentes en esa iglesia.

jacoboAlgunos de los que se refugiaron allí a causa de la persecución iniciada tras la muerte de Esteban, habían tomado la iniciativa de predicarles a los gentiles en las mismas condiciones que a los judíos (Hch. 11.20). Había importantes lazos entre Antioquía y Jerusalén. De Jerusalén iban profetas a ministrar la Palabra en Antioquía (Hch. 11.27), así como también Pedro mismo y delegados de Jacobo (Gá. 2.11–12), sin olvidar a los visitantes farisaicos mencionados en Hch. 15.1.

El problema gentil culminó cuando algunos judíos visitaron Antioquía y proclamaron la necesidad de la circuncisión para los gentiles como requisito previo para hacerse cristianos. Oponiéndose a este principio, la iglesia de Antioquía mandó a Jerusalén una delegación encabezada por Pablo y Bernabé a fin de debatir la cuestión (Hch. 15.1–2).

Bajo la presidencia de Jacobo, la cuestión de si la circuncisión había de ser obligatoria o no para los cristianos gentiles se discutió ampliamente. Pedro ya se había tenido que enfrentar con las dificultades que ofrecían las relaciones entre los judíos y los gentiles en niveles que no fueran los comerciales (Hch. 10.28). Aunque aparentemente era favorable a tales contactos, había sido censurado por la iglesia de Jerusalén por comer en compañía de incircuncisos (Hch. 11.3; cf. Gá. 2.12). Ahora ya reconocía que Dios no había hecho diferencia entre judío y gentil después de Pentecostés.

Después de que Pablo hubo relatado las bendiciones de que habían sido objeto los gentiles, Jacobo expresó la opinión de que a los conversos gentiles sólo se les exigiese que se abstuvieran de sangre, de cosas estranguladas, de la idolatría, y de la inmoralidad. Dichos requisitos fueron incluidos en la carta apostólica a las iglesias de Antioquía y la provincia correspondiente. Pablo regresó a Antioquía como el apóstol reconocido para predicar a los de la incircuncisión (Hch. 15.22–26).

Existen buenas razones a favor del criterio de que Gálatas fue escrita poco antes del concilio de Jerusalén, posiblemente desde Antioquía. Parecería que el concilio resolvió en principio las cuestiones por las que Pablo tuvo que contender en dicha carta.

Pablo comenzó y terminó su segundo viaje misionero en Antioquía. Esta notable ciudad vio también el comienzo de su tercera visita misionera. Su fervor evangelístico le otorgó a Antioquía un lugar importante en la historia subsiguiente de la iglesia. Las excavaciones arqueológicas en el lugar han puesto al descubierto más de veinte iglesias en ruinas que datan del ss. IV d.C.

Los principales profetas de la iglesia incluían a un africano de nombre Simeón, a Lucio de Cirene, y a un miembro del séquito de Herodes Antipas. Se ha sostenido que el autor de los Hechos de los Apóstoles era oriundo de Antioquía (prólogos antimarcionitas). Pero la iglesia de Antioquía adquirió renombre por el hecho de haber encomendado a Bernabé y a Saulo “a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido (Hch. 14.26). Este Articulo podria tener derechos de autor

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Darwin López posee títulos en Bach. Ministerio Pastoral,  Bach. Ministerio Transcultural y es estudiante de Maestría en Teología en la universidad y seminario de ESEPA. Además, es estudiante de Máster of Divinity en Cincinnati Christian University , Estados Unidos. Actualmente se desempeña como Director de Church Support International (Capacitando y desarrollando líderes) con Christ For the City International para Latinoamérica.

 
 

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